Artesanos
Junto al afamado arte
colonial quiteño de pintores, imagineros,
talladores y batihojas, floreció desde los tiempos hispánicos una
próspera artesanía de la madera, la plata y el hierro, el estofado y
el dorado, el barro cocido y vidriado.
En 1771 se estableció en la ciudad una fábrica de loza que produjo
piezas tan finas como para que se las hiciera llegar a manos del rey.
La producción de la fábrica se extendió a azulejos, vajillas,
apliques, floreros, candelabros y hermosísimas figurillas.
El primor caracterizó siempre a las artesanías quiteñas y ese primor
se complació en las miniaturas: de hueso, de marfil, de cera.
En el
Museo de Arte Colonial pueden verse muchas de
esas diminutas maravillas. Herederos de esa tradición, los artesanos
quiteños siguen trabajando con primor la madera, el hierro forjado, el
bronce, la plata, el hueso, el cuerno, el tejido y el bordado en tela.
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Pero en Quito no sólo se puede admirar y
adquirir
artesanías quiteñas, sino las más famosas artesanías de
todo el país. La mayor y mejor parte de las más celebradas
artesanías de provincias se exhibe y vende en Quito, en bien
surtidos y a veces muy amplios almacenes: artesanías en cuero,
procedentes de Cotacachi, en la provincia de Imbabura;tallas en
madera hechas en
San Antonio de Ibarra, pueblo de talladores;
tejidos de lana, de hermosos diseños y vivos colores, hechos en
las telares indígenas de
Otavalo pueblo con fama de tejedores
desde los obrajes coloniales; |
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increíble variedad de objetos de paja tejida,
procedentes de Montecristi, en Manabí y los famosos sombreros de paja
toquilla, hechos en Cuenca; cerámica de Chordelec, cerca de Cuenca y
otras exquisitas muestras de la artesanía cuencana; cerámica de
pueblos indígenas de la provincia de Tungurahua. Y otras muchas
manifestaciones de la habilidad del artesano de todo el Ecuador.
Para facilitar la adquisición de todos estos productos artesanales, la
Dirección Nacional de Turismo ha organizado la red de almacenes de
OCEPA
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